
«Hemos vivido la alegría de saber que pertenecemos a la gran familia de los hijos de Dios, extendida por todo el mundo», dijo el responsable de la Delegación de Juventud de la Diócesis de Jaén, José Antonio Sánchez. Con la voz emocionada recordó el «gran esfuerzo» que ha supuesto la organización de eventos como la llegada de la cruz de Juan Pablo II o que Jaén haya sido una provincia de acogida. «Esperamos que estos acontecimientos den su fruto en cada uno de vuestros corazones».
Por su parte, el obispo de Jaén, Ramón del Hoyo, que ofició la misa, recordó que son muchos los jóvenes de todo el mundo que «tienen en Cristo su esperanza».
Tras la misa, la plaza de Santa María se llenó de emoción en busca del mejor fin de fiesta. Fue un espectáculo piromusical-catequesis titulado 'Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe', y que se ofreció con la fachada de la catedral como fondo. El espectáculo, que ya se mostró por Pirotecnia Sánchez el pasado 4 de junio durante la visita de la cruz de Juan Pablo II, fue modificado, incluyendo un final relativo a la Asunción de la Virgen María, titular del templo y coincidiendo con la solemnidad.
La organización repartió entre los jóvenes cientos de velas que iluminaron la plaza. El último de los actos fue en el seminario, donde se ofreció un concierto de música religiosa a cargo de Jesús Cabello y Unai Quirós.
Jaén ha acogido estos días a 390 peregrinos de países como Venezuela, Perú, Argentina, México, Ecuador, Sudáfrica, USA, Portugal, Cabo Verde, Alemania, Francia, Italia o Polonia. Ellos partirán mañana, junto con otros 2.000 jienenses, hacia Madrid para encontrarse allí con el Papa.
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